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CONFERENCIA DE PATRICIA BULLRICH
Una Argentina posible

Patricia Bullrich en la UCEMAVoy a partir en esta exposición de una hipótesis, que creo, resulta de suma actualidad: “La Argentina debe transformar sus instituciones democráticas con el objetivo de lograr la combinación adecuada de competencia económica, pluralismo político, participación ciudadana y bienestar social”. Para trabajar sobre esta hipótesis, voy a plantear cuatro ítems.

El primer ítem del que vamos a hablar es que: “La Democracia representativa es el único sistema político que nos garantiza la concreción de estos cuatro elementos, es decir, el respeto de los derechos humanos, y por consiguiente, el Estado de Derecho, la diversidad cultural, el respeto por las minorías y la resolución pacifica de lo conflicto permitiendo así, el desarrollo económico”.

Parto de la idea de que el sistema mas adecuado, el marco para la puesta en practica de estos objetivos, en sin ninguna duda, la democracia representativa.
Cuando plantean la necesidad de combinar estos cuatro elementos: competencia económica, pluralismo político, participación ciudadana y bienestar social, se parte de un ideal de sociedad en la que cada uno de los ingredientes combinados de forma correcta nos brinda como resultado, una sociedad deseada.

Voy a explayar mis conceptos desde una llamada de atención: En la Argentina, la democracia esta en peligro. Y quizás no por las formulas tradicionales de golpes cívico-militares ni siquiera por las insurrecciones violentas, sino por el socavamiento de su legitimidad.
La democracia representativa , el marco juridico y las garantías legales del Estado han sido reemplazados por la “democracia” corporativa y el “estado” de los privilegios.

Para poder ser mas precisa, asumiendo como propias las palabras del pensador Juan José Sebreli, “Las instituciones en nuestro país estuvieron sujetas a los avatares de la ilegitimidad del poder y a la defensa de los interesa particulares de sus integrantes”, desde este marco, queda claro que la legitimidad democrática esta erosionándose en una lógica ajena a la de la democracia. La representación esta tergiversada y los representantes del pueblo se autonomizan de la sociedad buscando su fuente de poder lejos de la gente destruyendo la logica de la representación.

Cuatro consecuencias clarísimas, hablan por si solas: pobreza y exclusión, ascenso de la criminalidad y la inseguridad ciudadana, alta percepción de hechos de corrupción e impunidad judicial. Por eso creo conveniente plantear que el trabajo partidario, los partidos políticos en si y en especial, el Radicalismo y el Justicialismo, no han sido ni son, verdaderas escuelas de civismo y compromiso con el bienestar común. Ahora podemos preguntarnos ¿que paso en estos años en que las democracias debería haber reconstruido esta legitimidad, perdida por años de destrucción de la democracia?.

Yo creo que hay, algo así como veinte años de aprendizaje que es necesario destacarlos, quizás como primera conclusión para esta exposición. Podemos decir que se ha logrado desbaratar o desarmar lo que fue una fuerza, que apareció en muchos momentos de la historia Argentina como un verdadero conglomerado político, muchas veces denominado Partido Militar, las Fuerzas Armadas. Podemos decir que se avanzo en niveles de mayor participación de la mujer, podemos decir lo mismo en materia de libertad de expresión y fundamentalmente de prensa, aunque ahora, situaciones conflictivas en el ámbito de las relaciones del periodismo con el gobierno nacional, la vuelven a poner en duda. Sin embargo, esta democratización de determinados sectores, significo mayor concentración política, la corporativización del sindicalismo, la clientelizacion social es decir, la sindicalización de la pobreza, o como muchos analistas la llaman, la LATINOAMERICANIZACION de la estructura social argentina.

El segundo tema que quiero poner en debate, es ¿Qué significa CAPITALISMO en la Argentina? El capitalismo no constituye un bien social defendido, y repito, defendido por los argentinos. El sistema capitalista en Argentina no esta metido en las entrañas de la ciudadanía. No aparece como algo que genera bienes, que genera un bien social de beneficio colectivo, mas bien hay temor, hay miedo, hay una idea de que el capitalismo viene a generar acumulaciones dispares, no hay conciencia, no existe una idea clara de lo que significa ser y pertenecer a una sociedad de signo capitalista. Hay sensaciones muy diferentes cuando se intenta analizar esta realidad.

Cuando analizamos los años en los que el capitalismo se consolido en el mundo, como sistema que era capaz de combinar bienestar social con democracia, con acumulación de riquezas, lo que se llamaron “los treinta (años) gloriosos”, en especial los años que se sucedieron entre las décadas del 50 y 60; la posguerra que logro generar un modelo capitalista, la Europa de la Economía Social de Mercado, el crecimiento de Estados Unidos y su Welfare State y la contraposición que significo a éste el sistema comunista, a través de la Union de Republicas Socialistas Soviéticas y sus países satélites del Pacto de Varsovia.
Esos treinta años en los que el capitalismo creció de manera impresionante; la Argentina tuvo una de las tasas de desarrollo industrial más bajas del mundo. Es decir en el momento de mayor legitimación del capitalismo como sistema de relaciones de producción y distribución, fue en ese mismo momento en que en la Argentina comenzó un proceso de franca decandencia.

Cuando el mundo creía se da la paradoja de que en nuestro país se profundizo el estado corporativo y las relaciones neofeudales entre Gobernadores, Fuerzas Armadas y Sindicalismo, relaciones claramente basadas en la prebenda y el privilegio.
Cito dos ejemplos que me resultan sumamente ejemplificadores. En 1969, el gobierno de facto del General Ongania traspasa las Obras Sociales a los sindicatos. Un modelo de negociación absolutamente corporativo, para ganar la paz social y el favor sindical y anexar fuerzas hostiles al proyecto militar, la salud publica y la prevision social utilizada como mecanismo de cooptacion política.
Esta práctica ha sido repetida hasta hoy por el sindicalismo en todos y cada uno de los gobiernos.

Otro ejemplo, en 1971 en pleno gobierno de facto del General Levingston se crea el Plan Asistencial Medico Integral (PAMI) que se transforma en el primer resultado de ese acuerdo corporativo, cabe destacar casi en simultaneo, el Ministro de Bienestar Social de dicho gobierno, Francisco Manrique, funda su Partido, el Federal. Nuevamente los recursos sociales al servicio de intereses políticos. Por otro lado podemos decir que en la Argentina la no legitimación del capitalismo no implica solo la no legitimación de su version neoliberal ya que se probaron planes economicos de todo tipo y color y sin embargo se ha mantenido un hilo conductor, se mantuvo una misma línea, marca un eje en la Argentina: un CAPITALISMO CORPORATIVO.

Un capitalismo corporativo que se mantuvo en todo momento independientemente de las tendencias liberales o desarrollistas, modelos privatizadores o estatistas, pero en todas se remarco un nexo conductor que fue sin ninguna duda, el populismo. El populismo como línea se mantuvo en todo tipo de gestión: Civiles y Militares, y este es un eje que marca claramente el por que de esta desligitimizacion de un modelo capitalista. ¿Por qué pasa esto? Por que en realidad las herramientas que se usan son circunstanciales, la ideología es una herramienta y no es una convicción, al ser una herramienta el poder gira sobre si mismo y se transforma en el agujero negro que atrae mortalmente sobre si a todos los valores puestos a su servicio, son tergiversados. De alguna manera los planes sin ideas, llevan indefectiblemente al delirio.

Por eso, más allá de todo podemos ver una continuidad. Ahora, ¿Qué continuidad podemos ver entre Menem y la coalición Duhalde-Kirchner en su lógica de Estado?.
En el “Estado versión Menem” primaba el “sin control” , la desregulación. No se podía plantear una verdadera política de regulación porque la misma lógica de la privatización lo impidió por “pactos preexistentes”; y ahora estamos frente a la “Patria Contratista” de Kirchner en donde se gestan los negocios y no se estudian y solucionan las necesidades: satélites en vez de educación, empresas aéreas en vez de salud, etc. Frente a esto hay un camino conductor. El Estado en su version privatizadora y en su version estatista se mantiene como rehen de los intereses de la corporación política.

Por eso en esta segunda hipótesis quiero plantear es que en la Argentina debemos refundar el sentido de capitalismo.

La tercera hipótesis, aquella que forma parte del espíritu de la frase que dice que “Las instituciones son un capital fundamental para la calidad institucional y para ordenar la vida social”. Para conseguir este objetivo precisamos resignificar nuestras instituciones que se han vaciado de su sentido.

Primero y como figura central, partidos políticos con alto contenido programáticos, partidos de ideas, que compitan por la idea, no que justifiquen la idea como un instrumento de poder. Repito, Partidos programáticos, no monstruos de mil cabezas que utilizan la ideología como instrumento de poder y de privilegio.

Segundo, se precisan determinados niveles de integridad moral en los actores políticos y sociales que permitan convertir a las instituciones en un bien público y no corporativo.
Tercero, burocracias estables y autónomas acompañadas de normas aun mas estables y a largo plazo.

Hemos alimentado durante muchos años un falso debate en torno a la propiedad y al “tamaño” del estado, es decir, a los servicios que brindaba y nos hemos olvidado de lo fundamental que es la calidad de los bienes que nos brinda, la transparencia, y la relación con su principal “cliente” que es la Sociedad Civil.

Podemos aseverar que la calidad institucional no depende de la propiedad ni siquiera de las funciones, estas varían con el tiempo y con la incorporación de nuevos derechos.
Hay modelos de injerencia del Estado diversos y que brindan buena calidad independientemente de la propiedad y el tamaño. Podemos tomar como ejemplos a Estados Unidos y Suecia, dos modelos y dos estructuras impositivas de por si distintas, con distintos sistemas de inversión en las áreas de la salud y la educación y, sin embargo, la calidad de lo servicios, la calidad democrática en si, esta garantizada por la existencia de un sólido Estado de Derecho,

La discursion respecto a la propiedad y al tamaño del Estado ha sacado de foco el debate principal respecto a la función del estado como bien publico y no como bien privado.
Así las instituciones son estructuras elementales de la sociedad que codifican sus costumbres. En nuestra sociedad ha predominado la astucia del caudillo, frente al cual la gente en lugar de buscar protegerse de sus estratagemas de dominio, queda cautiva de ellas. Por lo cual, la sociedad civil se estructura sobre pautas de sometimiento y no sobre pautas de derecho.

La crisis nos ha llevado a la situación extrema de disociación social anémica, ya que se invierte la naturaleza del poder sustituyendo el poder legitimo que emana de la sociedad civil por el poder del aparato que emana de su control y hegemonía.
El resultado esta claramente a la vista y se verifica en la disolución del rol de las Instituciones Democráticas (Poder Ejecutivo, Judicial y Legislativo), que sustituyeron su función y se conformaron como corporaciones disociadas de la sociedad a la que pretendían representar.

El ejercicio de las instituciones comienza por la recuperación del Estado para la Nación, en lugar de la subordinación de la Nación al poder político que ejerce la función de Estado.
Tercera hipótesis, entonces: “Hay que liberar las instituciones del Poder”
La cuarta y ultima hipótesis reflexiva que quería plantear hoy es que no puede pensarse de aquí hasta el futuro: “La economía de mercado y la calidad institucional, como cuestiones separadas”. Creo que en muchos momentos de nuestra historia, no se ha entendido los valores para reglamentar el funcionamiento de la Economía de Mercado, aquellos mismos valores que se necesitan para reglar una buena democracia, aquella basada en ,la igualdad, la libertad, la seguridad y la propiedad privada.

El desarrollo capitalista y la eficacia distributiva han encontrado en el derecho y en las instituciones el elemento clave del éxito. Pienso en algunos que lo plantean, mucho de ellos galardonados con el Premio Nobel de Economía como Hayek, Samuelson, Becker,. Mundell, Coase, que han dedicado sus mejores reflexiones a investigar los aspectos sociales y jurídicos del desarrollo económico, y todos han encontrado en estos elementos la clave para aumentar las cuotas del bienestar. Una visión integral es una visión estratégica para resolver los problemas de fondo que desarrolle antes.
Entonces, nosotros debemos volver a enfocar el Estado de Derecho y a la Ley como recursos modeladores de este desarrollo integral.

Pero, como se hace cuando el estado que debiera ser el principal legitimador de la Ley, es el primero en ilegitimizarla: Fuerzas de Seguridad implicadas en el delito, pactos con sectores políticos a cambio de espacios de poder, pactos con sectores sindicales a cambio de la administración discrecional de los recursos de la seguridad social, pactos con gobernadores e intendentes a cambio del uso discrecional de los recursos de la Administración Publica, pactos con piqueteros “blandos” a cambio del manejo de los planes sociales, pactos con corporaciones económicas. En fin un sinfín de pactos que preservan el poder corporativo.
Por eso es que nosotros tenemos que reconstruir las instituciones como un espacio social de consenso, el espacio de la Justicia.

Porque acá podemos hablar del Pacto de La Moncloa, que se constituyó sobre las bases de un importante entendimiento respecto al sistema mismo en el que se iba a fundar la España democrática y su reconstrucción económica. Que quiero decir con eso, los mismos actores políticos, dieron un paso atrás en sus individuales aspiraciones políticas en pos de la democratización.

Así como les digo que hay que discutir que tipo de instituciones queremos, tenemos que discutir que tipo de capitalismo tenemos.

Creo que es fundamental dejar cerrada la discusión en torno a un capitalismo que ha generado y genera mas salvajismo e injusticia.

Este también es un elemento fundamental de aquellos que tienen una visión absolutamente extrema en el Capitalismo deben repensar ideas para encontrar un punto de aporte. Tiene que haber una ética empresaria diferente desde aquellos que están produciendo la riqueza, se tiene que empezar a debatir una responsabilidad social diferente de la empresa.
El ultimo punto que quiero replantear, y me parece fundamental, es que no podemos pensar mas con los conceptos de dos o tres décadas atrás, porque no vamos a volver mas a la Argentina de la década del 70.

Hay una frase muy buena de Jean Paul Fitoussi, en el libro “La era de las desigualdades”, que dice ¿Cómo anda nuestra sociedad? y la respuesta es: “Todo va bien, excepto por el desempleo”. Ya esto no es asi, el desempleo no es una excepción, el desempleo es el problema que esta instalado en nuestra realidad. Y este problema, nos incita a repensar profundamente las instituciones sociales.

La instalacion del desempleo estructural nos está conduciendo a una precarizacion total de la democracia.. La incertidumbre es este piso movedizo, esta situación permite que se introduzcan conceptos autoritarios porque la sociedad quiere aferrarse a algo fuerte que le permita sentir una base solida.

Es decir, los sectores que antes votaban lo que les decía el patrón cuando empezaron a sentir que tenían cierto respaldo en leyes, y se les permitía pensar con mas autonomía, con mas libertad, ganaron cuotas de libertad, lograron a empezar a generar cuotas de autonomía fundamental como encontrar su lugar en la sociedad. Hoy hemos retrocedido por el reemplazo de la ciudadania por el clientelismo de estos espacios de libertad que debemos recuperar para hacer posible la democracia.

Estos cuatro desafíos nos pueden alumbrar un camino posible para la Argentina:

1. Descorporativizar las instituciones políticas.
2. Refundar un capitalismo sustentable con equidad distributiva.
3. Liberar a las instituciones del poder y reconstruir su verdadera representatividad.
4. y construir una nueva institucionalidad social.

Me parece que no son elementos de debate, son elementos de COMPROMISO, es una agenda para comprometer y comprometerse, una agenda para repensar la Argentina necesita mucha mas gente participando, mas gente comprometida, mucha mas gente que de el paso de la observación a la acción.Muchas gracias

Patricia Bullrich