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CONFERENCIA DE CARLOS ESCUDE (24/05/05)

“Estado Parasitario. Argentina. Ciclos de Vaciamiento. Clases de Política Delictiva y Colapso Exterior”

Carlos Escude“El Estado Parasitario” es el título de mi libro que está auspiciado por la Universidad del CEMA y por la Fundación Atlas. Al capítulo sobre “Política Exterior” del libro lo comienzo, poniendo entre comillas, unos párrafos que he extraído de un libro de lectura del año 1950. El libro se titulaba “Hada Argentina” y esos párrafos dicen lo siguiente:

“Niño argentino voy a contarte la historia de otro niño como tú. Pero de un niño de un país lejano de Europa, que fue asolado por la guerra. Te contaré esta historia para que comprendas tu posición en el mundo entero, para que sepas que estás viviendo en un país privilegiado: en donde no falta el pan y donde se está llevando a cabo un amplio plan de justicia social para todos. Para que comprendas mejor, escucha esta historia de… (sigue la triste historia del niño italiano socorrido por los argentinos).

“ Y así fue niño argentino como tus hermanos, los niños desamparados de tantos países extranjeros consiguieron víveres y ropa, con la ayuda de la Fundación de Eva María Duarte de Perón. Que no sólo vela por tu provenir sino que con generosa actitud extiende sus alas amparadoras (¿?) sobre los desamparados del mundo. Por eso, te decía, niño nuestro que esta historia te enseñará a ser más bueno y generoso, tal como deben serlo los hijos de esta tierra bendecida por el Señor.”

Los argentinos que nacimos hacia mediados del siglo XX, pudimos haber visto la revolución de un país payasescamente musolinezco, pero no era el nuestro un estado del tercer mundo, como se dice ahora a los países desquiciados por la miseria. Por el contrario, más allá del lavaje de cerebro de la revolución peronista, la Argentina era un país privilegiado. Nacer aquí era un privilegio. Aunque seguramente la clase media ya había sido plantada y había prendido, pero en cualquier caso, hoy estos párrafos es como oír un relato proveniente de la “Tierra del Nunca Jamás.”

Hoy por hoy, que estos párrafos puedan apoyarse en algo verdadero, y se apoyaban en algo verdadero: en la prosperidad relativa de nuestro país. Parece una cosa de película de ficción, una expresión de deseo; sin embargo fue así. Fue así, y posteriormente a lo largo de décadas sufrimos un proceso de involución que ya venía produciéndose, no soy un adherente a la actitud peronista, pero la cuestión es que este proceso de involución nos llevó a nuestro presente Estado Parasitario.

¿ Por qué digo que la Argentina es un Estado Parasitario? Observemos los parámetros básicos, parámetros esenciales, del estado argentino. Somos un país que tiene casi el territorio de la India. Somos un país que tiene 28 veces menos población que la India; a pesar de que tenemos 28 veces menos población que la India, tenemos más del doble de deuda que la India. Pero, además, si a nuestras cuentas nacionales sumamos los activos de los ciudadanos argentinos en el exterior, entonces resulta que la Argentina es una acreedora neta. La sociedad argentina es una acreedora neta cuyo estado no puede pagar sus deudas y que tiene una de las tasas de recursos naturales por habitante más altas del mundo entero.

Esto es una paradoja colosal y configura un cuadro sumamente patológico porque con una mera aritmética contable, en el mundo no son todos acreedores, son pocas las sociedades acreedoras.

Entonces: ¿Qué ha pasado aquí? ¿Cuál es el origen de estos parámetros contradictorios? A menos que uno de ponga a bucear en la historia argentina, rápidamente, con honestidad y sin partidismos, analizar la historia para tratar de explicar esta aberración, uno se encuentra con episodios que son altamente significativos. Yo, en mi Capítulo I, comienzo con el gobierno de Isabel Perón, en la década de los 70´. Aquellos tiempos de bicicleta financiera, aquellos tiempos de tasas de interés real negativa, aquellos tiempos en que uno podía comprar bonos argentinos por un 5% de su valor parcial en Nueva York, traerlos a la Argentina, y con eso un argentino con el 100% de ese valor parcial a los efectos de aplicar créditos. Entonces vendía los bonos, tomaba el crédito, renunciar al bono y realizar una diferencia financista que iba a depositar en el exterior. Este mecanismo, es un mecanismo de pesimismo que constituye una violación del derecho de propiedad de las grandes masas de argentinos a favor de aquellos que con información privilegiada podían llevar a cabo su operación. Y posteriormente, sectores del mismo gobierno, el famoso “Rodrigazo” en el cual, para tratar de equilibrar las cosas en una situación económica caótica; se congelaron los sueldos por decreto y se subieron los precios por decreto. Ese es un episodio en el 75´.

Pasamos al episodio dos en el 82´, gobierno militar, Domingo Cavallo, Presidente del Banco Central de la República Argentina, estatizó la deuda privada. ¿Se puede pensar en un mayor delito inconstitucional, que la estatización de la deuda privada? ¿Mayor violación de los derechos de propiedad de la mayoría?

Otro episodio, 85´ gobierno del Doctor Alfonsín, Machinea. Otra vez, estatización de la deuda privada. Y después, sí pasamos algunos añitos, vino el 89´, gobierno de Menem, Erman González, ministro de economía, Domingo Cavallo, otra vez. Plan bonex, congelamiento de depósitos; otra vez, una violación masiva del derecho de propiedad. Entonces de esa manera nos compramos una década de estabilidad monetaria, hasta que la cosa se pinchó otra vez, y en el 2001 tuvimos el corralito, con todo lo que significa eso; y posteriormente toda la pesificación asimétrica. Nuevamente congelamiento de depósitos más la estatización de la deuda privada. Y todo esto en un contexto de un país cuya dedicación es extremadamente amigable para el vaciamiento.

Porque, obviamente, nosotros podemos tener empresas privadas, empresarios ricos, entonces cuando hay acceso al crédito en la Argentina los señores tienen una empresa mediana, nosotros somos un pueblito de cinco millones, que se las ingenia para mandar afuera 4 millones a nombre propio. Es decir, trata de que la empresa sobreviva con el milloncito que le queda y llega un momento en que la empresa está a punto de quebrar. Pero, en ese momento, también hay una masa crítica de empresas que también están por quebrar. Entonces, con la excusa de no dejar sin trabajo a la gente, una y otra vez llega el “mendigul de turno” y estatiza la deuda privada.

¿ Qué es esto? Este es el país que tenemos. Este es un país, en el que estas cosas han sucedido reiteradamente en todos los gobiernos desde Isabel Perón. Es decir, desde la restauración de la democracia producida después del colapso producido por la revolución argentina. Y digamos a largo de administraciones peronistas y radicales; militares y civiles anticonstitucionales y constitucionales, no hacen diferencia. En este plano el argentino es exactamente el mismo.

Esto yo lo llamo la macro corrupción; y a la micro corrupción, a la típica corrupción, una coima es una micro corrupción; una mega corrupción, ya no es de qué cifras están involucradas, sino de largos encadenamientos de complicidades al estado financiero del Estado, por ejemplo lo que pudo conducir a la oclusión de la justicia respecto de la investigación de los dos atentados terroristas a lo largo de la administración de Menem, de De la Rúa, y Duhalde. Pero, macro corrupción es diferente de la mega corrupción. Porque la macro corrupción, es una situación en la cual de un plumazo, desde el Estado en forma inconstitucional se violan los derechos de propiedad de modo de alterar los parámetros macro económicos de la estudiantina, es macro corrupción porque de un plumazo se alteran los parámetros macroeconómicos. Y cuando hay estatización de la deuda privada nos encontramos frente a esto.

¿ Y esto qué significa? Esto significa el colapso del contrato social. Frente a esto no hay contrato social, es un sálvese quién pueda y cada vez que sucedieron estas cosas se quiebra el contrato social. Una sucesión de episodios es una cosa realmente grave.

Si tuviéramos un gobierno mejor, y se dedicara a hacer los deberes, como para que la Argentina pudiera tener acceso al crédito, esto sería solamente el punto de partida de un nuevo ciclo de vaciamiento. Otra vez, hasta llegar finalmente a miles de empresas a punto de quebrar y una nueva estatización de la deuda privada. Pero, yo no lo quiero a eso.

Tengo en el libro un teoremita que dice “la deseabilidad al acceso al crédito es inversamente proporcional al grado de corrupción de la clase política” me parece una formulación inapelable. El crédito es bueno en si mismo, pero en esas condiciones no me queda claro.

“ El contrato social en una Argentina colapsada”, así se llama el articulito que promociona este libro. En realidad habíamos colapsado mucho antes, porque cuando nos preguntamos por los orígenes de la violencia de la década del 70´, es evidente que 18 años de conducción del partido mayoritario que a mí no me gusta, producen violencia forzosamente, una cosa matemática. Así que la proscripción del partido democrático mayoritario, en un contrato social democrático como el de la Argentina, es una quiebra total y absoluta del contrato social. Yo creo que no podemos olvidar esto aunque no nos guste, que la violencia fue generada por aquella quiebra del contrato social. Quienes frente a una quiebra del contrato social ejercitan el derecho a la revuelta. Tal como lo anunciaba el padre del liberalismo John Locked son siempre una minoría mensajera que normalmente no representa a la mayoría cuyo derechos fueron violados por el colapso de del contrato social; solo se representan a sí mismas. Por eso es que esta violencia normalmente tiene resultados desastrosos. Pero, estas son las consecuencias trágicas de haber destruido el contrato social y lo que está en el origen de la violencia es la destrucción, más que la perversión de las minorías que se sublevan.

Alguien podría decirme que la violencia de los 70´ ya se había desatado cuando el partido mayoritario ya había regresado al poder, pero yo como estadista social debo responder que eso fue demasiado tarde porque después de 18 años de proscripción la violencia ya está armada. Una vez que las organizaciones de las violencias están armadas, vaya uno a desarticularlas. No es cuestión que después de 18 años de violación del contrato social se entrega el poder de reprendencia al partido mayoritario y ya no existe el derecho a la revuelta. Seguramente, el derecho a la revuelta no, pero las organizaciones que se fueron plasmando, ya están incorporadas a la sociedad. Cuando hay pecado de origen tan grande, como el que condujeron a la violación del contrato social argentino, la culpa de los que tienen que sostener un orden, se vuelve relativa y se someten a situaciones que son subjetivas. Y es por eso que hoy tenemos en el gobierno a gente que fue cómplice de la guerrilla de los 70´ y este gobierno tiene el apoyo del más del 50% de los ciudadanos. Si no procesamos estos argumentos, si no somos más liberales que otros opositores del gobierno que también se quejan ruidosamente del regreso de los montoneros.

En cualquier caso, revisando la historia, cuando en 1974, cuando el partido mayoritario regresó al poder, el contrato social seguía siendo violado por otros medios, ya no por vía de la construcción política, sino del derecho a la propiedad de las mayorías implícito en la bicicleta financiera, el rodrigazo. Y después, vino el episodio del 82´ durante el gobierno militar, y vino el episodio del 85´ durante el gobierno de Alfonsín y vino el episodio del 89´ durante el gobierno de Menem, y vino el 2001 con el gobierno de De La Rúa, y el 2002 durante el gobierno de Duahlde. Es decir, que reiteradamente desde el gobierno de Isabel Perón, hubieran liberales, peronistas, radicales o militares, utilizaron mecanismos que violaron el contrato social. Entonces que volver a los escolásticos de la Edad Media, lo que se trata de volver a ellos, porque si no hay un diagnóstico serio, y sin diagnóstico serio no hay soluciones y sin soluciones tenemos delante nuestro un futuro de violencia descarnada. Es decir, yo creo que hemos tenido suerte de que no hay habido mucha más violencia de la que hemos tenido.

Hace poco una estudiante me preguntó si yo no pensaba que los piqueteros en la calle eran violencia. Y sí, son violencia, pero son una mínima expresión de la violencia que puede desatarse si se repiten estos ciclos de vaciamiento como los de 1975-1982; 1982-1985; 1985-1989; 1989-2002. Y además, más allá de la violencia, la desconstrucción del contrato social tiene consecuencias inevitables. Las negaciones del derecho de propiedad de las grandes mayorías han producido enormes destrucciones económicas, estas destrucciones han generado pobreza: yo nací en país con un 5% de pobres, ahora tenemos un 50%. Los ciclos de vaciamiento, nos han hecho circular pobreza, mientras la sociedad argentina seguía siendo acreedora. Y la pobreza es vida, es vida pobre que se organiza y eso es lo que son las organizaciones piqueteros. La gente ve un piquete, se enfada, percibe que está violando la ley y tiene razón, y alguno de acordará que a medidos de los 90´ esta modalidad de propuesta se implementó en Tartagal y después fue increyendo en la época de De la Rúa. Y estas cosas son correctas, pero son la punta del iceberg.

El país ha estado depurando miseria desde mucha antes, y las organizaciones piqueteras, con distintas formas de protesta, han venido realizándose desde mucho antes. El punto de inflexión que yo encuentro es en el gobierno de Alfonsín, después en el 85´ ya se había acumulado suficiente miseria como para que la miseria argentina se organizara. Además tuvo el apoyo de organizaciones de base progresistas. Lo que se produjo en el 85´ después que se produjeron unas inundaciones en villas de emergencias, es que estos pobres, se organizaron para usurpar tierras. Una de las organizaciones que surgió, se llamó “Cooperativa el Tambo”. La Cooperativa el Tambo, estaba liderada por Luis Dellía con el apoyo de otros; y esta cooperación se lanzó a ocupar tierras que eran privadas, otras organizaciones usurparon tierras públicas, y en ese momento, el gobierno de Alfonsín tuvo que decidir de alguna manera si reprimía como correspondía, aplicando una ley; evidentemente estas organizaciones iban a hacer capitalizadas por el partido justicialista del conurbano. Entonces, en vez de reprimir, mandó a las cámaras de ATC con Ana Montalbilllo al frente que cubrió la noticia de una totalmente favorable para los usurpadores, en momento en que se estaba desatando un a batalla campal entre los usurpadores y las víctimas de la usurpación. Ahí nació la fuerza de Luis Delia. La “Cooperativa el Tambo” fue su primera organización, después se convirtió en la “Red Alimentaria”, después se convirtió en “Red de Barrio” y después se convirtió en la “Federación tierra, vivienda y ….” , ese es su origen. La modalidad relucha cambió a lo largo del tiempo, pero el origen está ahí.

La pobreza se organiza, porque es vida., es lógico que se organice. Esto va a pasar inexorablemente nos guste o no nos guste, Una sociedad que supura pobreza, ha supurado violencia porque se la ha sometido a la violencia y a la violación del contrato social, se va a organizar. Y va a violar la ley.

En la década del 90´ la pobreza, por supuesto, aumentó muchísimo, porque aumentó muchísimo el desempleo. Entonces, en la década del 90´ se produce un fenómeno que. Lo que yo llamo el mercado militante. La cuestión de la militancia, se presta totalmente a un análisis de tipo económico de mercado, siempre hay un porcentaje de gente que demanda servicios de protesta, hay organizaciones que se dedican a proveer servicios de protesta. Tradicionalmente, las organizaciones que han provisto servicios de protesta, han sido criticados, para trabajadores que están descontentos con o sin razón por sus condiciones de trabajo. Ahora, cuando el desempleo supera determinado estrato, se produce un quiebre cualitativo en el mercado de militantes. Cuando de repente, la demanda de servicios de protesta, pasa a ser dominada, ya no por trabajadores sino por desempleados, tenemos un sistema nuevo: la CGT queda eclipsada, y aparece la CGA, cuyo principal objetivo es ofrecer servicios de protesta para desempleados no ya para empleados. Y eso pasó antes de 1995. Así que, todo lo que hemos visto acontecer, va llevando de una manera inexorable a esta situación en la cual el 20% del electorado está ungido de un plan social. Ahora, si un 20 % del electorado es cautivo de los planes sociales: ¿Puede escapar al populismo y a la demagogia la democracia argentina? Me parece que es matemático que no. Los planes sociales están preparados para ganar la elección, no para inmolarse en los altares de la Patria.

Lo que es racional para el largo plazo de un contrato social democrático, va a estar envuelto a lo que es racional para un balance positivo de costos y beneficios para el político de carne y hueso, que se presenta a elecciones periódicamente. En esas circunstancias estamos en una situación en la que vamos a seguir yendo barranca abajo. Porque para no ir barranca abajo hay que apostar al largo plazo, pero en estas circunstancias electorales ningún político preparado para elecciones va a apostar a largo plazo.

Veamos que significa esto en relación a la política exterior. Es una enorme crisis de gobernabilidad que viene desde mucho antes que el 2001, ahí explotó. Después del colapso de De la Rúa: ¿Cuál es el mejor aliado para la Argentina? Todo estado va a tender a hacerse amigo de algún aliado que esté en las mismas condiciones, no con otros que estén mejor. El amigo de mi amigo, termina siendo mi amigo. Entonces, Colombia, Paraguay, Cuba, terminan siendo aliados; independientemente del gobierno montero que tenemos.

Por eso, en nuestro país ha llegado la hora de la aventura. Es lo único que se puede esperar de un estado parasitario, con círculos viciosos internos, hace que sea un peligro para sí mismo, para sus propios ciudadanos y para el resto. Yo no sé si hay solución para todo esto, tampoco la hay si no se hace un análisis; pero hacer lo que hace la avestruz, no nos sirve para nada.