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CONFERENCIA DEL ING. MAURICIO MACRI
Reconstrucción del Estado

Poner en la Argentina de hoy Instituciones y Capitalismo es todo un título. Porque para la mayoría de la dirigencia no encuentra cuáles son las sinergias de uno y otro. Hay mucha gente que no cree que tenga que ver una con la otra. Y diría que algunos fundamentos del capitalismo diariamente se ponen en discusión. Aunque yo creo que la mayoría de los argentinos entendemos que vivimos en un sistema capitalista y que es ahí donde podemos progresar. Pero en el tema de Instituciones, diría que la mayoría de los argentinos cree que no son importantes las instituciones. Dicen una cosa, pero en su actitud diaria, demuestran otra. Creo que hemos entendido bien la importancia de vivir en democracia, creo que es un capítulo superado, estamos bien en ese sentido y también están muy bien las fuerzas militares que se comportan en esa dirección. Pero, en el término de construir instituciones, yo creo que no entendemos la importancia de la división de poderes, del equilibrio de poderes, el que haya cosas que estén más allá del bien y del mal y que no se puedan modificar, usos y costumbres. Creo que en la Argentina creemos que el presidente tiene que ser responsable de todo y hacer todo, y tener todo el poder. No importa si cada vez va sumando más poder en su gestión, es como que es lo que corresponde y lo dejamos que haga. Y al final evaluamos, y cuando podemos evaluar, generalmente, es tarde, los daños ya están hechos.

En este momento particularmente, vuelve a pasar lo mismo. Estamos en un momento en que hay un clima de optimismo importante. Yo describiría hoy a la Argentina como un velero que pasó una tormenta de la cual casi se hunde y que calmó la tormenta y de golpe empezó a soplar un viento a favor fenomenal, con lo cual va rumbo a puerto. Puerto vendría a ser vencer la pobreza, vencer la exclusión, volver a desarrollarnos en un contexto como el actual la velocidad no es indiferente. A qué velocidad vamos resolviendo esos problemas es muy importante. Pero, además, encontramos que el velero, que sufrió un daño en las velas, la tripulación, o sea el gobierno, no logra, poner las velas en funcionamiento, para aprovechar ese viento a favor. Porque si se va en velero es para ir con viento a favor con velas, entonces, ese tiempo que estamos perdiendo en arreglar nuestras velas, y aprovechar este viento, es un tiempo que por ahí el día de mañana, nos vamos a arrepentir. Y después, además, encontramos que otros veleros, que funcionan, y andan, que serían otros países, muchos de los dirigentes le echan la culpa de lo que nos pasa a nuestro velero. El otro va navegando, no les importa mucho qué hacemos nosotros, tampoco ayudarnos a reparar nuestras velas, las tenemos que reparar nosotros mismos. Entonces, es una cosa, que uno dice que lástima, porque un conjunto de situaciones como las actuales: nivel de precios de nuestros commodities, volúmenes que podemos llegar a vender en una situación estratégica interesante, sobre todo en el mundo asiático, la tasa de interés, hasta el terrorismo juega a favor de nuestro turismo, realmente este episodio triste que vive el mundo actual hace que gente que no le gustaba viajar, ahora viaje para alejarse de los pocos que pueden ser agredidos por el terrorismo. Entonces todo esto, es algo que sabemos, que no va a durar eternamente.

Entonces, es un momento que debería ser absolutamente precioso, para aprovecharse de este viento a favor y encarar realmente cosas centrales que nuestra Argentina necesita y que hace rato que venimos repitiendo, de distintas maneras, con cargas ideológicas enormes, que a veces no se aplican. Pero que generalmente nadie hace. Y yo diría que entre ellas son primero, entender que si nosotros para salir de la pobreza y de la exclusión necesitamos crecer 20/25 años como lo lograron España o Chile, debemos sostener eso en base a una enorme y positiva relación con el mundo. Yo creo que acá se ha hablado mucho de la dignidad, de la necesidad de tener dignidad, y yo estoy absolutamente a favor de la dignidad, yo no creo que tengamos que oscilar pendularmente como tantas cosas en nuestro país entre ser unos cholulos desde lo extranjero a pasar a ser fóbicos de lo extranjero. Tiene que haber un equilibrio, en el cual la Argentina pueda establecer una relación equilibrada con el mundo. En cual uno pueda recibir inversiones de capitales, como en su momento se animó Frondizi a recibir sin ningún tipo de prejuicios, sabiendo que era en beneficio de movilizar riqueza de nuestro país que permitiesen a la Argentina ocuparse de otras cosas con recursos escasos y no tener que hacer por ahí de empresario del petróleo, cuando realmente otros lo podían hacer. Y en definitiva, deberíamos encontrar un punto de equilibrio porque también de ellos necesitamos comprar tecnología, alguna la podemos desarrollar con mucho esfuerzo, pero la mayoría la tenemos que comprar. Necesitamos inversiones, financiamiento, y además necesitamos que nos compren nuestros productos, con lo cual eso se logra, como en cualquier actividad comercial de este mundo en el cual habitamos, teniendo un buen trato, una buena relación, constructiva, inteligente; y que sea de ida y vuelta. Y bueno, hoy, lamentablemente creo que debemos tener de las peores relaciones que hemos tenido como país con el universo, incluyendo nuestros vecinos. También tenemos malas relaciones con nuestros vecinos. Y creo que eso es un costo que estamos pagando y que deberíamos, a partir de que optimistamente podamos decir que vamos a reglar la deuda en enero, que a partir de ese momento es un punto de partida para construir una buena relación.

La segunda cosa que es fundamental, a la hora que tiene que ver con la calidad institucional, del cual también se ha hablado muchísimo es el estado, el rol del estado, la calidad del estado. Y la realidad es que de distintas maneras la constante que hemos venido observando y que se aceleró en los últimos veinte años, en el nuevo proceso democrático, es la destrucción sistemática del Estado. El Estado como capacidad de control, como capacidad de pensar, de resolver problemas. Hoy por hoy, asistimos a una situación, a situaciones, permanentemente increíbles, uno ve reportajes en revistas especializadas donde aparece le “nuevo rey de la soja” que se llama “GROBOCOPATEL”, que dice “Hemos batido el record en la producción de soja, a pesar del Estado”. Entonces uno dice: “¿Cómo a pesar del Estado?” Se supone que el Estado debe estar para remover problemas, para ayudar a que la gente venga acá a invertir, no generarle problemas. Ni hablar si uno quiere ir a autorizar un negocio o una fusión en la comisión de la competencia, cada vez dura más meses, ya debe superar los años para discutir el tema. Está bien el que quiera venir a invertir digámosle sí o no, pero digámoselo rápido. Si queremos abrir un kiosco, dentro de poco nos van a pedir para abrir un quiosco en la Ciudad de Buenos Aires que también después de los veintiocho mil formularios, hay que desarmar una bomba en tres minutos y si fallaste, te explota la bomba, no tenés más quiosco y no tenés más nada. Vivimos una situación en la que no entendemos la importancia de lo que significa seducir a aquel que quiera invertir y realmente removerle sus problemas. Esa es la principal función del Estado. Y lamentablemente esto es así porque hemos confundido el Estado con la política. Todos creemos que en la política uno llega al Estado y el Estado tiene que resolver el problema de todo mi aparataje. Y empezamos modestamente, como sucede en estos procesos de distorsión, ubicando a aquellos que eran los punteros, los tipos que más o menos había que acomodar porque me habían hecho ganar, pero por supuesto las conductas humanas se van tergiversando cada vez más, entonces ubiquemos al puntero del puntero, y después al tío, después al hermano, después a la novia, después a la amante, entonces ya, además como es un código compartido, en el cual todos somos parte de la misma corporación, la vez que vos ganás, no sacás a los tipos míos, vos, los corrés y ponés los tuyos al lado. Entonces, vamos creando capas geológicas de tipos que no están sometidos a ningún tipo de concurso, que no dependen de ningún tipo de meritocracia y en el cuál ellos no tienen la menor idea de que ellos tienen que servir, que cobran un sueldo para servirle a alguien. Entonces, terminan justificando su existencia generando cada vez engorrosos vericuetos y problemas y encima, muchos le agregan la facilidad de ponerle una casilla de peaje, con lo cual, yo por otro lado cobro.

Hoy por hoy cuando uno piensa, que para adoptar un niño en este país, el trámite dura entre tres y cinco años uno dice “pero qué nos está pasando”, ahí ya no es una cuestión de alguien que quiere venir a invertir, a dar trabajo que genera un montón de cuestiones sociales importantísimas, ahí se trata de una madre que quiere dar en adopción a su hijo y un chico que necesita unos padres que se encarguen de su educación. Y toda esa gente está sometida a casi cinco años permanentemente a una cantidad de trámites, y más trámites, con todo un costo humano. Y no podemos resolver eso, entonces, es ahí donde creo que tenemos un problema enorme, y vuelvo a repetir no creo que sea un problema ideológico. Podemos discutir ideológicamente si queremos volver a ser empresarios con el Estado, con esta aventura del alza, pero todo lo que viene antes que tiene que ver con el Estado que yo pongo diez pesos, en acción social y a la gente le llega $1, algo no tiene que ver con la ideología; tiene que ver con este monstruo clientelístico que ha entrado dentro del Estado y que ha destruido además, algo tan valioso para la capacitación de nuestra juventud como lo es el trabajo en el Estado. Porque en las sociedades modernas que funcionan, los jóvenes más brillantes que hay, en un porcentaje importantísimo, canalizan su idealismo yendo a trabajar al Estado, porque saben que se van a ocupar de grandes cosas a una edad temprana, y eso no tiene un costo para ellos. Porque después de un tiempo de estar ahí, eso les va a significar un currículo, que a modo de un equipo de fútbol, cualquiera le va a comprar el pase. El director de arquitectura de la Universidad de la ciudad de Nueva York, después de trabajar en esa oficina menos de diez años, estamos hablando de los 32 años, el compran los mejores estudios de Nueva York en ciento de miles de dólares la posibilidad de que ingrese a su estudio. ¿Por qué? Porque ha manejado los proyectos más importantes y además que tiene relaciones humanas, conoce, conoce la forma de hacer la forma de hacer los trámites, sabe. Es valiosísimo eso. Imagínense a los estudios de arquitectura de acá que quieren tomar al director de arquitectura de la Ciudad de Buenos Aires, pero salen huyendo si ven en el currículo que fue director de arquitectura de la Ciudad de Buenos Aires. Porque o es un inútil o es un chorro, porque si no hay carrera, qué va a hacer ese tipo ahí. Hemos desvirtuado absolutamente todo. Cuando es realmente ahí donde nosotros necesitamos a nuestros jóvenes, que renueven, que luchen contra la corrupción y con conducción, con sapiensa. Porque otras grandes mentiras de nuestro país, del Estado y de la política, es que nuestro gran mal es solamente la corrupción de lo que se roba, eso es el 20% del problema, el otro 80 es la corrupción ética de aquel que se propone para algo que no está capacitado eso lo vemos sistemáticamente. Nosotros estamos seguros de que se arman gobiernos como que falta el secretario de lucha contra el narcotráfico, y entonces “¿a quién ponemos?” Eso el primer día de reunión “y no sé, y a José, tenemos que ponerlo en algún lugar porque nos sacó los votos en la Matanza. Y ¿sabrá algo? Y tuvo un hijo que fumó marihuana, así que algo debe saber”. Ustedes se ríen, pero así se arman los gobiernos, en nuestro país. A ese nivel de improvisación, sistemáticamente. Cada hay menos rigor académico, menos rigor de gestión sobre la gente que trata de conducir. Sigue hacia abajo, antes se cortaba a nivel secretaría, subsecretaría, ahora fue avanzando y hoy ya nombramos los nuevos responsables de los entes de control sin concurso, dando otro paso para atrás. Entonces, creo que este es un tema, sin duda gravísimo e importante, y dentro del capítulo Estado, hay otro capítulo importante, creo yo, que es la importancia de tener o no tener futuro, que es el tema de la educación. Acá de vuelta, las energías los gobiernos las ponen en dar batallas que tienen que ver con problemas del pasado, que ya hoy no tienen solución, y que la mayoría de los que son alumnos no los vivieron porque no habían nacido. Y no las ponen en algo que tiene que ver con el futuro. Nosotros venimos disfrutando los dividendos que ya se terminaron hace rato de Sarmiento y Avellaneda, una reforma audaz, sin prejuicios sin complejos que hicieron estos próceres hace muchísimos, más de cien años, y no nos damos cuenta de que eso se agotó y que hay que aprender algo nuevo. Tenemos que decir “¿Señores vamos a seguir permitiendo que la educación sea el privilegio de los que tienen?” Porque hoy vemos que a pesar de la crisis impresionante que ha habido en la Argentina, la matrícula por ejemplo, en la Ciudad de Buenos Aires, en los colegios privados no bajó, subió, subió la cantidad de alumnos. El sistema de la Ciudad de Buenos Aires es el sistema privado más grande del mundo, salvo creo que Holanda o uno de estos países que no tiene educación pública. El 60% de los hogares manda sus hijos a colegio privado en la Ciudad de Buenos Aires, con salarios destruidos por la inflación o semi destruidos por la inflación, la gente separa lo que tiene que pagar para la educación para sus hijos y después ve con lo que le queda, ve cómo vive. Porque piensa que si lo manda a un colegio público no le da una segunda oportunidad y frente a esto no hacemos nada. Nos hemos perdido en una maraña gremial que se ha apropiado de la educación pública y que ha logrado que cada vez, que cada día, más profesores están fuera del aula y menos sean los que trabajan, ah, y eso sí todos cobran igual. Ojo todos tienen que cobrar exactamente lo mismo. Entonces, cuál es el sistema de incentivos, la destrucción, cuál es el sistema de incentivos:¿Para qué voy a trabajar si puedo ganar lo mismo que aquel que no viene. Entonces, voy a tratar de conseguirme una hora servicio una hora cátedra, como la llaman, destruyendo el sistema de educación pública.” Porque, además, lo más gracioso y notable, es que la mayoría de los maestros son los mismos, entonces eso demuestra un sistema institucional que funciona y otro que no funciona.

Entonces, acá no sólo se trata de bajar la desocupación, sino de bajar la pobreza, tenemos que aumentar, obviamente, el salario promedio. Y el salario promedio sólo va a aumentar si los productos que fabricamos tienen mayor valor agregado. Y eso es contenido, eso es conocimiento. Y si nosotros no volvemos a recuperar nuestro sistema de educación pública, en todos los niveles: primario, secundario, universitario, no vamos para ningún lado. Lanzamos un polimodal que en la Provincia ha hecho un destrozo, ha sido un desastre. Ya era cuestionable ese mecanismo que algunos dicen que en España no había funcionado tan bien, pero además hacerlo a mitad de camino como se hacen las cosas acá, directamente fue suicida. Y hoy el sistema decadente de la Ciudad de Buenos Airea parece Oxford en relación al sistema decadente de la Provincia de Buenos Aires. Entonces, ahí creo que tenemos otro punto en el cual pasan los gobiernos y no se plantea, ni siquiera está en la agenda de discusión, con lo cual es realmente preocupante.

Y después, por supuesto, el tema de las seguridades, en un mundo en el cual competimos globalmente por la inversión, la calidad institucional de Chile es problema para nosotros. Es decir, es una alegría para ellos, para mí es un punto de admiración, pero la gente compara, alguien que tiene que invertir acá o invertir en Chile, que tiene un sistema financiero sólido, está integrado al mundo, tiene convenios con Estados Unidos, con Europa, tiene una calidad institucional que ahí treinta tipos pueden ser presidentes y que nada cambia, si gana Lavin o gana Lagos es lo mismo para los chilenos. Uno hará las cosas un poquito mejor que el otro, le dará algún sesgo, pero las diferencia ya se han achicado a las imperceptibles diferencias que nosotros podemos ver en términos económicos, en términos institucionales, entre candidatos americanos o candidatos españoles. Entonces, creo que, eso pesa y si encima arriba tenemos un monstruo como Brasil que tiene tamaño, tiene volumen, tiene cultura empresaria, también pesa. Y nosotros contra eso damos cero seguridad.
Ni hablar de la seguridad física. Hace poco discutía con un comunicador que por la radio me decía que ni pesaba la seguridad física, que el capital viene por el lucro. Y claro obviamente si Usted logra zafar, tiene que ser Indiana Jones para zafar de los secuestros, de los piquetes, de esto o del otro, el tipo va a venir con el 50% del retorno, se va a venir a buscar el diamante, como Indiana, si no, no viene. Nosotros lo que buscamos es el tipo que viene a invertir a diez años, a veinte años y quiere retornos razonables y genera de vuelta ciudadanía a través de instalación de fábricas en el largo plazo y que aportan trabajo de valor agregado. Y acá no lo entendemos, no nos damos cuenta de las prioridades. Entonces, tenemos un Estado inteligente que define como prioridad décima la seguridad. Hoy si sumamos, si vemos el caso Ciudad de Buenos Aires y el caso Provincia de Buenos Aires, en ambos casos el presupuesto en seguridad es menos del 9%. Cualquier ciudad importante del mundo gasta en seguridad arriba del 20 y en muchos casos arriba del 30. y ¿Los ingleses son tontos o los españoles o italianos? O sabrán que: sin seguridad no hay libertad, sin libertad no hay creatividad, no hay impulso, no hay emprendimientos, l agente está desmoralizada y piensa en lo malo que le puede pasar.

Entonces acá de vuelta, porque la prioridad ha sido generar la cultura del empleo y de los organismos de control, que no controlan nada y que terminan transformándose en estructuras que tienen una dinámica propia. Esta reforma de la Autonomía de la Ciudad de Buenos Aires que ha sido tan poco feliz hasta el día de la fecha, porque la verdad no han mejorado en nada nuestra ciudad ni la calidad de vida ni la calidad de gestión, generó tres organismos de control: auditoria, fiscalía y defensoría. La defensoría, por ejemplo, arrancó con 50 empleados, hoy tiene trescientos y pico, si nos juntamos acá dentro de cuatro años, va a tener mil. Por esta cosa de que cada uno llega y va colocando, tiene dinámicas propias. Y por supuesto cualquiera de todos esos gana mil y pico, dos mil pesos. Pero el policía tiene que ganar $400 y para llegar a $1000 tiene que hacer de custodio mío y de tantos otros más, y el tipo llega dormido a su trabajo, entonces, dormido y sin reparación, sin capacitación, tener un tipo sin entrenamiento de tiro, sin equipamiento moderno. Él tiene que resolver en dos segundos si dispara o no dispara, y acertar el tiro porque no hizo prácticas de tiro. Y nosotros creemos, por qué no funciona la policía, qué desastre la policía. Tenemos un esquema de prioridades que es alarmante. Y hoy tenemos un gigantesco superávit, veinte mil millones de pesos, y entre los temas más prioritarios lanzan Enarsa, a explorar en medio del océano. Durante diez años, los tontos de Repsol, Shell, la Esso, estuvieron ahí y dijeron a nosotros no nos gusta ganar plata, no nos gusta explotar el petróleo, no vamos a ir, y nosotros vamos a ir asociados a una empresa venezolana que sabe muchísimo de eso? En vez de poner esa plata en realmente resolver los problemas de seguridad, duplicando los presupuestos de seguridad. Porque, vuelvo a repetir, hacen que el tipo elija Buenos Aires y no Santiago de Chile, a instalar su casa matriz.
Entonces, creo que ahí tenemos otro punto fundamental que terminando diría yo, la acción social, es el cuarto punto en la Argentina que va a tardar muchos años en la Argentina repararse. En la cual la acción social ha sido sistemáticamente un fracaso. Creo que en la emergencia el éxito fue el plan jefas y jefes, pero prolongado en el tiempo destruye la capacidad de trabajo y la cultura de trabajo de un país, y va generando distorsiones, va generando que esto se utilice como un mecanismo electoral, del clientelismo político, ir demostrando una vez más la incapacidad del Estado de ir transformando eso planes en capacitación ni que hablar del trabajo. Empezaron trabajando el 30% y por contagio de ver que los demás no trabajaban, “no trabajo más”, estamos en casi nada, salvo algunas intendencias donde hay intendentes buenos, que los controlan de cerca.
Creo que acá, en acción social, está todo por hacerse. Tenemos problemas realmente severos de desnutrición, severos habitacionales, ni hablar de la Ciudad de Buenos Aires que pasó de 17 a 30 villas en la gestión de Ibarra y un año de De la Rúa. Creo que hay un largo camino por hacer, necesitamos producir por lo menos 70.000 soluciones habitacionales. Y la Ciudad de Buenos el año pasado construyó 300, con lo cual venimos bien: 5000 por año llevaría doce años, si congelamos la situación actual, si dejamos que la situación actual continúe este es un tema que no tiene solución de ningún tipo. Entonces, creo que en eso tenemos una suerte, que si venciésemos los prejuicios ideológicos, podríamos aprovechar. Pero, lamentablemente, tanto a nivel Ciudad como a nivel Nacional, no se aprovecha lo suficiente, ante la ausencia del Estado como en tantos otros lugares, aparecen soluciones alternativas, en este caso son más de dos millones de personas del tercer sector, la mayoría mujeres con una enorme capacidad, una enorme austeridad, para hacer que los escasos recursos que tienen rindan, han llegado a suplir la ausencia de Estado en millones de aspectos. Desde la violencia familiar, desde el tema de adopción al tema de la nutrición o el completo escolar o salud o lo que sea. Creo que apoyándonos, dándoles recursos a esa gente, sabríamos que de $10 que ponemos, algo mucho más cercano a diez, entre 8 y 9, llegue a la gente. Pero para eso hay que decir bueno, eso a mí como estado, no me molesta hasta que me recupere, que me ayude a compartir esa función si ya hay gente que lo hace bien, tiene vocación y es honesta. Y no salir a competir como en la Ciudad de Buenos Aires, en muchos casos se da que le compite la Ciudad a aquellas ONGs que están funcionando bien por este tipo de prejuicios.

Entonces, creo que, la Argentina tiene una enorme oportunidad, nuevamente nos está pasando un avión por enfrente, al cual nos podríamos poder subir, para eso hay que creer realmente que la gestión es un valor que hay que buscar, la calidad institucional es un valor que hay que buscar, hay que lograr independencia de poderes. No podemos seguir retrocediendo de un Banco Central independiente a uno menos independiente y así sucesivamente.

Tenemos que entender que esta oportunidad no es algo estático, es algo que está ahí y mañana no va a estar más. Entonces, si nosotros somos capaces, generosamente, convocar gente valiosa, de realmente armar equipos de trabajo, de con generosidad liberar al Estado y separarlo de la política, que el Estado sea un instrumento que esté para ayudar, que esté a favor y que se sienta que esté codo a codo, como los sienten los chilenos que tienen su estado codo a codo, para conquistar mercados, para desarrollar productos, para desarrollar tecnologías, para desarrollar calidad de vida.
Entonces, creo , que si nosotros nos animamos a entender, que esta oportunidad la Argentina la puede aprovechar, que los recursos están, nuestra universidad creció. Uno va a la Universidad de la Matanza, 20.000 alumnos autogestionada, con superávit, es un Universidad pública, nada que ver con el caos de otras universidades; uno va al centro distribución Coto, 120 mil metros cuadrados, una cosa gigantesca, hecha por argentinos que le compite de igual a igual, a los grandes monstruos del mundo; uno va a Escobar y encuentra el Fleni, recibe gente de todas partes del mundo para tratar problemas de discapacidad. Entonces, acá los argentinos, cuando queremos hacer las cosas con calidad, la sabemos hacer con calidad. Entonces, lo que necesitamos es un Estado que articule, que definitivamente aliente a aquellos que hacen las cosas bien y castigue a aquellos que hacen las cosas mal.