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Testimonios Alumnos y Graduados

Jaime Campo
Alumno del 4º año de la Licenciatura en Economía
Experiencia de Intercambio: Universiteit van Tilburg (Tilburg, Países Bajos)

Jaime CampoDesde que entré a la UCEMA siempre tuve bien claro que el segundo semestre de tercer año lo iba a destinar a un programa de intercambio, es más, la posibilidad de llevarlo a cabo fueron una de las razones que me llevaron a elegir la UCEMA. Mi objetivo principal al emprender el desafío era, más allá del crecimiento académico, conocer nuevas culturas distintas a la propia y relacionarme con gente lo más diversa posible para abrir mi perspectiva y mi abanico de oportunidades para el futuro. Este objetivo me llevó a alejarme de los destinos tradicionales elegidos por los estudiantes argentinos como EEUU, Reino Unido y España y volcarme por un país que hasta hace un año me sonaba a exótico: los Países Bajos, u Holanda, como se los llama normalmente (y erróneamente).

Este pequeño país del norte de Europa es uno de los más diversos étnicamente y esto ha contribuido en gran medida al mundialmente conocido nivel de apertura mental de los holandeses. Los Países Bajos tienen una población de 16 millones de habitantes en un territorio que apenas supera el tamaño de nuestra provincia de Misiones y que puede ser recorrido de norte (Alemania) a sur (Bélgica) en apenas 3 horas. De más está decir que, pese a su ínfimo tamaño relativo a sus grandes vecinos, los Países Bajos son uno de los países mas ricos y avanzados del mundo. Mi intriga por saber como un país tan pequeño y con recursos naturales casi despreciables había llegado a tal nivel de desarrollo y a la creación de empresas globales como ABN AMRO, Phillips, Shell y Unilever, entre otras, fue otro de los factores que me empujaron a elegir éste como mi destino.

La UCEMA me ofreció como alternativa en este país a la Universidad de Tilburg (Universiteit van Tilburg), una gran universidad ubicada en el pueblo homónimo cercano a la frontera con Bélgica y que rankea entre las mejores de Europa en Negocios y Economía. Entre los departamentos de intercambio de ambas universidades se encargaron de casi todos los detalles del intercambio y yo apenas tuve que contribuir con algunos trámites y documentos. Decidí vivir en el campus de la universidad como una nueva experiencia y ellos se encargaron de organizar todo en ese sentido también. Pese a la eficiencia con la que se organizó todo entre Tilburg y Buenos Aires, el nivel de organización con el que me encontré al llegar fue algo que me sorprendió. Desde los aeropuertos, el sistema ferroviario y el transporte público, a la Universidad, todo se maneja con una eficiencia que a mí, como argentino, al principio me costó entender.

Pese a los nervios que me generaba toda la situación al llegar, me encontré con un grupo de alumnos de intercambio que estaban en las mismas condiciones que yo y eso, con todas las actividades organizadas por la Universidad a tal fin, nos ayudó muchísimo en la adaptación. Me tocó vivir cruzando la calle desde la Universidad y compartiendo piso con una española, dos italianos, una estadounidense, un alemán, un portugués y un holandés del Caribe. Aunque nuestro piso resultó ser bastante ¨latino¨, dentro del grupo de casi 300 estudiantes de intercambio había gente proveniente de destinos de lo más heterogéneos, había: suecos, daneses, turcos, húngaros, polacos, sudafricanos, iraníes, coreanos, chinos, japoneses, australianos, neocelandeses, mejicanos, colombianos y caribeños. Las enseñanzas que me dejaron horas de conversaciones y discusiones con muchos de ellos son quizás el legado más importante de toda esta experiencia. De lo único que me arrepiento es del escaso contacto que tuve, paradójicamente, con los holandeses, que sin embargo me demostraron ser gente trabajadora y amable al extremo.

En lo que respecta a la parte académica, el nivel es similar al que yo estaba acostumbrado en la UCEMA. Debido a la cantidad de estudiantes que vienen de todo el mundo a estudiar aquí, la UvT ofrece la mayoría de las clases tanto en inglés como en holandés y también cursos de varios idiomas. Yo pude encontrar sin dificultad cuatro materias con contenidos similares a las que me correspondía cursar en Buenos Aires y las tomé en inglés, por obvias razones. La diferencia principal a la que me tuve que acostumbrar es la escala en los cursos, ya que en UvT las clases eran de unos 200 alumnos en promedio, y también a un nivel de informatización del estudio superlativo que para los argentinos no es común. Más allá de la rigurosidad académica, me llamó la atención desde un primer momento el gran énfasis que pone la universidad en el trabajo en equipo, el cual es alentado y premiado en todo momento, al punto que se menosprecian los exámenes relativamente a los trabajos grupales. Creo que en esta cualidad, presente en toda la sociedad holandesa, radica una buena parte del éxito que los holandeses han tenido en el ámbito económico, político y empresarial (y en la lucha contra el mar que está por arriba de sus cabezas!).

Afortunadamente, la escasa carga horaria me permitió poder viajar y aprovechar la estratégica posición de los Países Bajos para recorrer Europa desde Copenhague hasta Budapest, conociendo gente nueva y ciudades de una belleza incomparable.
En el balance, hoy puedo decir que la experiencia fue espectacular en todo sentido. En el ámbito académico me fue muy bien y pude aprobar todos los cursos, mientras que en la parte humana y social superé con creces todas mis expectativas y hoy puedo decir con orgullo que tengo amigos en casi todo el mundo.

 

Jon Iturralde y Uriel Jaroslawski
Alumnos de 5º año de Ingeniería en Informática
Pasantía en el Pittsburgh Supercomputing Center

Iturralde y JaroslawskiEstamos en la séptima semana de nuestra pasantía laboral en el Pittsburgh Supercomputing Center, un centro de investigaciones de la universidad Carnegie Mellon.

El centro provee al gobierno, universidades e investigadores, acceso a unos de los más poderosos sistemas de procesamiento de alto rendimiento de todo EEUU. Ofrece la posibilidad de resolver de una manera efectiva y flexible algunos de los mayores y más desafiantes problemas de las ciencias de la computación.

La universidad Carnegie Mellon ha crecido de manera exponencial en las últimas décadas. Con más de 10 mil alumnos y más de 70 mil graduados, es reconocida internacionalmente y está clasificada como una de las cuatro mejores de EEUU en sus programas de Ciencias de la Computación e Ingeniería.

Hace más de 50 años, Pittsburgh, Pennsylvania, era una de las ciudades más importantes en la industria del acero, por lo que se pueden ver un sinnúmero de edificios impactantes, característicos de esa época. Con sus más de 400 puentes, esta ciudad es conocida como la capital de los puentes de este país. También es destacada por sus equipos de fútbol americano, hockey sobre hielo y béisbol, y es la casa de la marca de ketchup Heinz. El estado de Pennsylvania está ubicado al noreste del país, donde están muchas de las ciudades más reconocidas, como New York, Washington, Chicago y Philadelphia, y pudimos visitar cada una de ellas durante nuestra estadía en EEUU.

El barrio donde están las universidades está lleno de edificios históricos, museos e iglesias con una arquitectura muy sofisticada. El campus de la universidad tiene una extensión de más de 50 hectáreas, y tiene todo tipo de instalaciones: además de los incontables edificios pertenecientes a las 7 escuelas que se dictan, dispone de 3 gimnasios, pileta de natación, canchas de tenis, básquet y squash, y decenas de auditorios, donde en uno pudimos presenciar una charla del mismísimo Bill Gates.

En el Pittsburgh Supercomputing Center nos recibieron muy bien. Con mucho esfuerzo logramos hacer tareas cada vez más interesantes, demostrando nuestras capacidades y los resultados de nuestra formación universitaria y profesional. Las primeras semanas participamos en proyectos con otros estudiantes, principalmente de Carnegie Mellon y de la Universidad de Pittsburgh, siendo nosotros los primeros estudiantes del exterior en trabajar en este centro.

Empezamos a tener contacto con profesionales de distintos sectores del PSC y logramos concretar el motivo principal de la pasantía: trabajar en supercomputación. Nos integramos a un grupo de científicos dedicados a la Computación de Alto Rendimiento, que querían que aprendiéramos la mayor cantidad de tareas posibles, para que nos podamos llevar una experiencia lo más rica posible. En el momento, estamos trabajando en mediciones de capacidades de procesamiento de sus principales sistemas, conociendo diferentes herramientas y maneras de encarar los problemas que se nos presentan.
Quedan todavía 3 semanas y ya nos asignaron dos fechas para dar presentaciones a la gente del centro para contarles lo que estuvimos haciendo y lo que nos vamos a llevar de la pasantía. Si bien costó al principio encontrar el camino hacia el mejor resultado, pudimos resolverlo satisfactoriamente y valió la pena el esfuerzo y la dedicación que invertimos en esta experiencia.

 

Martina Diez-Routh
Maestría en Ciencias del Estado (Graduada 2004)
Actualmente trabaja en Londres para la empresa Empresa Skipatagonia.com

Mi maestría en Ciencias del Estado de la UCEMA me ha ayudado a poder abrir mis horizontes tanto profesionales como culturales. La calidad de los profesores y sus cátedras, me influenciaron en seguir adquiriendo conocimientos en el mundo de la política en el Reino Unido, hasta poder trabajar en el Parlamento Británico. Pude mezclar mi ‘background’ comercial, de relaciones públicas y de marketing, con la política internacional, para ahora trabajar representando distintas entidades y acercando puntas entre Latinoamérica y el Reino Unido. Apenas terminé la maestría, me vine a estudiar un programa de postgrado en Public Policy and Democracy en la London School of Economics & Public Policy (LSE). Parte del programa consistía en una pasantía en alguna organización, y gracias a mi backup de la maestría de la UCEMA, pude trabajar como Researcher de un Miembro del Parlamento Británico (MP): Peter Viggers (Conservador). Mi tesina en “Propaganda Terrorista Islámica en Internet” que entregué para graduarme de mi carrera en la UCEMA me ayudó cuando preparé mis papeles para entrar en el King’s College London, donde acabo de terminar mi segunda maestría, esta vez en Inteligencia y Seguridad Internacional.

Sin dejar de lado mi experiencia laboral en Marketing, Eventos y Prensa, hice otra pequeña pasantía en la BBC y empecé a trabajar para distintas empresas, como ser Bell Pottinger – Sans Frontieres, donde me hice cargo de la prensa del Centro América en la World Travel Market, ocupándome de las relaciones de los Ministros de Turismo con la prensa; en la British Argentine-Chamber of Commerce, donde mi misión es apuntalarlos en su crecimiento para generar buenos negocios entre el Reino Unido y la Argentina; y representando algunas empresas argentinas, latinoamericanas y norteamericanas en el Reino Unido, como ser AntiqueRaceCars.eu, que vende autos pre-guerra a consumidores finales en Europa y Estados Unidos, y otros hoteles y cámaras de turismo, con los cuales estoy en este momento negociando para representarlos aquí en el Reino Unido.

 

Martín Galdeano
MBA (Graduado 2004)
Actualmente trabaja en Ford Brasil

Para contarte como considero que la Maestría en la UCEMA me sirvió en mi carrera profesional me gustaría comenzar hablándote del grupo de profesionales que dictan el curso, el cual me pareció extremadamente calificado y actualizado no solo en términos académicos sino también en como la teoría se plasma en la realidad práctica de las compañías. Destacaría la constante iniciativa de desarrollar trabajos grupales y sobre casos reales, lo cual enriquece muchísimo la experiencia y permite aplicarlo claramente a la actividad diaria de cada uno. Al contar con Profesores que en su mayoría tienen experiencia internacional, ya sea académica o profesional, recibí una visión global de ciertos temas que me sirvieron muchísimo a la hora de trabajar en el exterior, no solo por hacerlo en Brasil, sino porque tuve la oportunidad de responder por la región Sudamérica ante la Corporación, con lo cual también percibí todo lo que me aportó al tener discusiones con colegas de Estados Unidos, Europa y Asia.

En segundo lugar, considero excelente el hecho de que la Universidad combine grupos tan diversos de alumnos en cada curso de MBA. Dentro de mi grupo había Economistas, Ingenieros, Contadores y Administradores, Abogados y hasta Médicos, lo cual es enriquecedor en términos de variedad de visiones al abordar diferentes temas discutidos en las clases y trabajos. Esto permite reforzar o consolidar la experiencia para entender diferentes puntos de vista en las discusiones multidisciplinarias que ocurren en las actividades de las empresas.

 

OttonelloMartín Ottonello
Licenciatura en Ciencias Políticas (Graduado 2007).
Actualmente se desempeña como Asesor en el Ministerio de Desarrollo Económico Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires

El Departamento de Desarrollo Profesional de la Universidad del CEMA, esta comprometido enteramente en acompañar a los alumnos en su inicio como agentes del mercado laboral brindándoles todo tipo de herramientas, desde la confección de su CV, a la puesta en contacto con las principales empresas del país que mantienen acuerdos con el departamento. Este aporta soluciones eficaces con el objetivo de mejorar día a día las oportunidades para los alumnos y graduados.

En mi experiencia personal, el personal del Despartamento de Desarrollo Profesional me contactó inmediatamente con los reclutadores de la búsqueda laboral de mi interés, me asistió en la confección de mi CV de manera óptima y se me consultó diariamente sobre los resultados obtenidos.

 

AriasEric Arias
Alumno de la Licenciatura en Ciencias Políticas
Actualmente trabaja en la Cámara Argentino Alemana

Típica pregunta 1: ¿Qué estudiás?
Respuesta personal: Ciencias Políticas orientado a las Relaciones Internacionales.

Típica pregunta 2: ¿Y de qué vas a trabajar?
En el fondo, es una pregunta que no discrimina mucho por carrera. Es decir, realmente, de qué vamos a trabajar; sobretodo, donde nos gustaría hacerlo. Un economista quizá prefiera un sesgo consultor u organismos como el BCRA; un administrador de empresas puede tener inclinación hacia finanzas o recursos humanos; en ciencias políticas la bifurcación mayor es sobre ONG o sector público.

La experiencia propia me ha enseñado que este tipo de preferencias se van revelando a lo largo del tiempo. Sin embargo, este proceso puede ser acelerado por una práctica laboral o pasantía. En junio de 2007 me incorporé a la Cámara de Industria y Comercio Argentino-Alemana, una institución bilateral que promueve las relaciones comerciales y vela por los intereses de sus miembros. Conformaba un “equipo de trainees” que analizábamos el mercado argentino y sus empresas, para luego concertar reuniones con los altos ejecutivos de las mismas y presentar la Cámara esbozando líneas de trabajo en conjunto. Así, en primera instancia, fue un lugar intrínsicamente cómodo. Una suerte de medio aristotélico entre la diplomacia y relaciones internacionales, y el ámbito empresarial y económico. Sin duda, es una analogía de la carrera Licenciatura en Ciencias Políticas en la UCEMA. Las oportunidades fueron inmediatas…en menos tiempo del nunca imaginado, estaba teniendo reuniones con Guillermo Simone, Gerente General de SPS Argentina y Vicepresidente de ASAGIR; Jorge Gambedotti, Director de Paradigma; con Gustavo Casanovas, Director de Citibank NA, e inclusive estar en un mismo evento con Mathias Kleinhempel y Rolf Schumacher. Es claro que para alguien de 19 años, sentarse a charlar con este tipo de personas es todo un desafío y una oportunidad de crecimiento única. Todo lo que aprendí en estos 2 años de carrera entró en juego…desde Economía II para señalar un detalle sobre la inflación y expectativas racionales; pasando por Elementos de Administración para analizar ciertos aspectos de distintas empresas, hasta Ciencia Política I y Relaciones Internacionales buscando entender como la política afecta su entorno y como estamos en un sistema de membresía obligatoria donde la cooperación existe, pero se debate cómo maximizarla.

No solo valoro los contactos, sino la apertura de mente y la pequeña caja de Pandora que se abre al interactuar con ese “mundo real/laboral”. Es inmensurable el crecimiento personal y la madurez que se puede lograr con estas “aventuras de 6 meses”, que obviamente conllevan una organización mayor del tiempo y sacrificios con costos de oportunidad no vienen de regalo.

Es el día de hoy, que esta experiencia me ha cambiado la vida ya que el próximo Julio, viajaré a Frankfurt am Main, Hessen; para ser Coordinador de Proyectos del Hispano-MERCOSUR. Nunca hubiera imaginado que una “simple” pasantía convergería a un puesto laboral de tal jerarquía y una consecuente estadía en Europa por unos meses. Sin duda, no me parece trivial decir que las oportunidades están, solo hay que ir por ellas.

Una vez, alguien dijo “to give anything less than your best is to sacrifice the gift” y sé mil maneras distintas, pero no creo que nadie piense contradecir eso.

 

Patricia Alvarez
Maestría en Agronegocio (graduada 2004)

En mi caso la decisión de hacer la Maestría en Agronegocios no fue fácil. En ese momento yo trabajaba en la empresa de mi familia en Mercedes – Uruguay. Eso abría un gran interrogante sobre mis posibilidades de dar cumplimiento con las exigencias académicas, las horas curriculares y extracurriculares que son necesarias para el normal desarrollo de la Maestría en Agronegocios. Pero también tenía la convicción de que quería complementar mi formación académica con una Maestría. Me dije a mi misma: "¿si no es ahora, cuándo?".

Por sobre todas las cosas, lo que me parece importante destacar es valor tangible e intangible que la Maestría en Agronegocios en la UCEMA me dejó tanto desde el punto de vista profesional como personal. Cuando uno decide hacer un programa de formación profesional de estas características, de dos años de duración, con una buena carga horaria tanto de clases como de estudio, tiene que estar dispuesto a realizar una serie de sacrificios tanto personales como laborales. La primera conclusión es que vale la pena.

Desde el punto de vista personal, aspecto que no debe ser subvalorado en lo más mínimo, me ha permitido conocer excelentes profesionales de otras carreras, excelentes compañeros. De la misma forma me ha permitido conocer y estar vinculada a formidables profesores.

Fueron dos años intensos, durante la Maestría la presión y la responsabilidad es mucha. Saber manejar estos dos elementos es clave para un óptimo aprovechamiento del programa. Si bien la carrera de grado realizada en la Universidad me dio una muy buena formación particularmente en el área de las Ciencias Económicas, la Maestría en Agronegocios aporta el conocimiento necesario para poder entender los negocios en general y en particular los agronegocios, es clave para entender la realidad del entorno. Esto me ha permitido desarrollar áreas de agronegocios en la empresa donde trabajo y me permitió estar asesorando a una empresa de capitales uruguayos, que ha logrado con éxito la integración vertical casi total de su negocios.

Lo anterior, junto a la inquietud de conocer más, de permanecer en movimiento, es consecuencia en una buena parte de mi pasaje por la Maestría en Agronegocios.

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